1912, el viraje de Freud

11.12.2013 03:27
El lugar de Freud en el psicoanálisis
 
Freud tenía una posición única frente al psicoanálisis, como su creador y como el primer psicoanalista, esta investigación se ocupa de este oficio, del antes del análisis personal y del después tardio.
 
Este oficio de psicoanalista, estará inevitablemente marcado por la personalidad de su autor, por ejemplo, en el descubrimiento del fenómeno de Ubertragungsliebe o amor de transferencia, Freud padeció su comprensión no subjetivada, consecuencia de su imposible análisis personal, que él al razonar dicho fenómeno pretende hacerla comprensible, sin ocuparse de los rostros no soportables por él. Así, cuando Freud, comprendió, que la cura psicoanalítica es una cura por amor, reprodujo una lógica especular para la formación de sus discípulos, es decir, si el camino que él había recorrido para comprender eso, fue la experiencia del autoanálisis, éste se convertiría en su recomendación para sus discípulos, al menos hasta junio de 1912.
 
¿Qué acontecimientos sucedieron antes de junio de 1912, para que Freud, cambiara de opinión y exigiera como una regla de formación el análisis personal?.
 
En la revisión de documento y correspondencias de Freud, con la que se dispuso para este trabajo, sobresalen al menos tres cuestiones interesantes que estuvieron en juego en este tiempo, la primera es que en 1912, Freud se ocupa de escribir artículos sobre la transferencia y sus efectos, en donde se singulariza el método psicoanalítico, la segunda es el enfriamiento de la relación con Jung y sus consecuencias para el futuro del psicoanálisis, y la tercera son los problemas con la “contratransferencia” en algunos discípulos de Freud, con sus pacientes, será en este orden el desarrollo del artículo.
 
La Übertragungsliebe o Amor de transferencia en los tratamientos de Freud.
 
Un breve recorrido histórico.
 
En la construcción del psicoanálisis, Freud, empieza a saber ya en 1900, que el tratamiento psicoanalítico es una experiencia en transferencia, así se puede leer en la carta del 16 de abril del 1900, en donde Freud le escribe a Fliess, “E. Finalmente ha concluido su carrera de paciente con una invitación para la tartulia en mi casa. Su enigma está resuelto casi completamente ... de los síntomas queda por ahora un resto. Empiezo a comprender que el carácter en apariencia interminable de la cura es algo sujeto a la ley y depende de la transferencia”(1).
 
Siendo en el epílogo del “Caso Dora” 1905, donde Freud confiesa advertir, tardíamente, la importancia de trabajar la transferencia, “Yo no logré dominar a tiempo la transferencia; a causa de la facilidad con que Dora ponía a mi disposición en la cura una parte del material patógeno, olvidé tomar la precaución de estar atento a los primeros signos de la transferencia que se preparaba con otra parte de ese mismo material, que yo todavía ignoraba” (2).
 
En la correspondencia de Freud con Jung, se encuentra el tema, por ejemplo, en las cartas del 7 y del 27 de octubre de 1906, sin embargo, será hasta la carta del 6 de diciembre de 1906, cuando Freud reconoce que la transferencia tiene un color, y este será de Amor, “A usted no se le habrá escapado que nuestras curaciones tienen lugar por la fijación de una libido que rige en el inconsciente (transferencia), que n le sale a uno al encuentro, de modo más seguro, sino en la histeria. Es ella la que proporciona la energía pulsional para la captación y traducción del inconsciente; cuando ella falla, el paciente no se esfuerza, o no escucha cuando le prestamos la traducción hallada por nosotros. Se trata en realidad de una curación mediante el amor. Es en transferencia donde reside también la demostración más firme, la única inatacable, de la dependencia de las neurosis con respecto a la vida amorosa”. (3)
 
La importancia que para Freud tendría la Transferencia, queda testimoniada por el propio C. G. Jung, cuando escribe: “Pude apreciar claramente, durante nuestro primer encuentro personal, en el año 1907, la alta significación que Freud atribuía a los fenómenos de la transferencia. Después de una conversación de muchas horas, se produjo una pausa. De pronto Freud preguntó , inopinadamente: “¿Y qué piensa usted de la transferencia”, respondí con la más honda convicción que era el alfa y omega del método analítico. A lo cual él repuso: Entonces ha comprendido usted lo principal”. (4)
 
El 30 de enero de 1907, Freud trabajó con sus discípulos el asunto: “Sólo hay un poder que puede eliminar las resistencias: la transferencia. El paciente se ve compelido a abandonar sus resistencias por amor a nosotros. Nuestras curas son curas de amor. Por consiguiente, a nosotros sólo nos resta llevar a cabo la tarea de eliminar las resistencias personales (que se oponen a la transferencia). En la medida en que la transferencia existe, en esa medida podrá producirse una cura: es llamativa la analogía con las curas hipnóticas. Ocurre tan sólo que en el psicoanálisis, el poder de la transferencia se utiliza para producir un cambio permanente en el paciente, en tanto que la hipnosis no es nada más que un juego de manos... Las vicisitudes de la transferencia determinan el éxito del tratamiento”. (5)
 
¿Por qué es hasta 1912, cuando Freud atendiendo el tema escribe dos artículos sobre la Transferencia?, sobre todo sabiendo de su importancia para la cura, artículos que le da su especificidad al método psicoanalítico, y lo distancia de la psicología y la psiquiatría. En la parte final de este escrito, se retoma esta pregunta.
 
Ahora pasemos al segundo punto.
 
El rompimiento de la relación de S. Freud y C. G. Jung, y sus efectos:
 
Después de Fliess, nadie estuvo tan cerca de Freud como Jung, sabemos que Jung fue el elegido por Freud, para que cuidara de su creación, Freud lo había nombrado su heredero, sin embargo, la relación se empieza a deteriorarse en 1911, sus desacuerdos conceptuales (ver cartas del 14 y 30 de noviembre de 1911), y la independencia reclamada de Jung a Freud, los distancian cada vez más, así podemos leer “... lo que sigue diciendo usted acerca de la necesaria independencia intelectual, reforzándola con la cita de Nietzsche, tiene mi completa aprobación. Pero si un tercero pudiese leer este pasaje me preguntaría por qué (lápsus de Freud, en vez de cuándo) emprendí yo tales tentativas de opresión espiritual, y yo le tendría que decir: no lo sé, creo que jamás. De todos modos, Adler se quejó de algo análogo, pero estoy convencido de que fue su neurosis la que habló por él” (6)
 
Siendo la ruptura el 21 de julio de 1912, Freud escribe a E. Jones, “ayer recibí una carta de Jung que no puede ser interpretada sino como una renuncia formal a nuestras hasta ahora amistosas relaciones”. (7)
 
La respuesta de Jones, no se deja esperar y el 30 de julio de 1912, escribe “Respecto a Jung no sé que decir excepto que lo siento mucho, por la sencilla razón de que su conducta en conjunto es un total rompecabezas para mi, completamente inexplicable. Como se diría coloquialmente, “tiene el juego en sus propias manos y se niega a jugar... Todos (Ferenczi, Rank y yo) estuvimos de acuerdo en una cosa, que la salvación sólo podía estar en un autoanálisis sin tregua y llevado hasta el último de sus extremos, para eliminar las reacciones personales hasta donde fuera posible. Uno de ellos, me parece que Ferenczi, expuso su deseo de que un pequeño grupo de hombres pudiera ser meticulosamente analizado por usted, de manera que pudiera representar la teoría pura, sin adulteraciones debidas a complejos personales, y con ello construir un núcleo central no oficial de la Verein y servir como centros donde los demás (principiantes) pudieran acudir y aprender la obra. Si eso fuera posible sería una solución ideal”.(8)
 
Este será el origen del Comité Secreto, efecto directo del deterioro de la relación de Freud con Jung, Comité Secreto que se encargará de vigilar la fidelidad de los analistas con respecto a Freud y la causa, vemos como los lazos de Amor transferenciales juegan en la historia del psicoanálisis, aunque algunos miembros de dicho Comité, justificaron la función de dicho grupo como un asunto para regular los desarrollos psicoanalíticos y prevenir futuras divisiones.
 
Los problemas “contratransferenciales” de algunos discípulos de Freud.
 
C.G. Jung
 
Al estar analizando la información se revisó los libros de los autores: Aldo Carotenuto (9) y John Kerr (10), que se ocupan de la relación S. Freud, C.G. Jung y Sabina Spielrein.
 
Resumiendo, se trata de dos investigaciones que sostienen, en base a las notas que ella escribió, descubiertas en tres cajas, una en 1975 y las dos últimas en 1982, más la correspondencia de Freud y Jung.
 
La historia de Sabina Spielrein, es que fue una paciente de Jung, pero, después mantuvo relaciones amorosas y sexuales con ella, en 1909, valiéndose de Jung, Sabina se cartea con Freud, pues le interesa formarse como analista, por las actas de las reuniones de los miércoles, sabemos que en 1911 Sabina será una de las primeras mujeres que ejercen el psicoanálisis, además se conoce por la correspondencia Freud y Jung, que Sabina llega a entablar una relación importante con Freud, así podemos leer en la carta del 21 de abril de 1912, que Freud le escribe a Jung “ La Spielrein… se ha despedido hace unos días, y al mismo tiempo ha tratado conmigo algunas cosas íntimas”.
 
¿Enteró Sabina a Freud de su relación con Jung?, para estos autores fue que sí, además, de que tal desliz amoroso y sexual, se pretendió mantener en “silencio”, al menos por parte de Jung.
 
Pero, este no es el primero ni el único caso, se encuentran documentos en donde antes de Jung, Freud estaba al tanto de otros deslices, por ejemplo el de Jones o el de Ferenczi.
 
E. Jones
El desliz de E. Jones, está mencionado en la carta del 21 de abril de 1911, de Freud a Ferenczi, “La posición de Jones parece vacilante”, y el editor Caparrós nos señala que “debido a que Jones estaba dando un curso en la facultad de Toronto. En enero una de sus antiguas pacientes le había acusado de abuso sexual ante las autoridades universitarias. Tras recibir amenazas de muerte, para evitar el escándalo le había enviado 500 dólares (ver Jones a Putman 13-I-1911). Se pudo evitar el escándalo, pero el incidente hizo a Jones abandonar Toronto, en junio de 1912”. (11)
 
S. Ferenczi
 
Sandor Ferenczi, se vio envuelto en una relación peculiar, en julio de 1911, “Elma Pálos, la hija mayor de Gizella (prometida de Ferenczi), de veinticuatro años de edad, se deprime seriamente después del suicidio de su amante, por lo que ella decide consultar a Ferenczi. Este se enamora en forma apasionada de ella y comunica a Freud “un cierto compromiso”, el análisis rápidamente va quedando fuera de control. Ferenczi se siente a sí mismo como en un “peloteo” entre la madre y la hija (carta a Freud, 12 de abril de 1912) y le pide a Freud que intervenga y acuerdan comenzar un análisis con Freud en Viena en noviembre”.(12)
 
Hasta aquí, las tres cuestiones privilegiadas en esta investigación nos permiten colegir, el porque Freud en 1912 exigió el análisis personal, pero antes me ocupo de la traducción de la Übertragungsliebe de Freud, al castellano, ya que nos auxilia para entender el porque Freud, pesé a que racionalizó y conceptualizó tal fenómeno, no fue ajeno a resbalar en él.
 
La Úbertragungsliebe ¿Sólo amor de transferencia?
La traducción que se ha hecho de las palabras “Übertragung y Übertragungsliebe”, que Freud usó en su obra, paso a nuestra lengua como: trasferencia y amor de trasferencia respectivamente, sin embargo, Freud, es quien nos metió en un problema, al usar la misma palabra Übertragung, para referirse a dos cuestiones diferentes, el asunto está indicado en la traducción hecha por Echeverry, y aparece en el texto de La Interpretación de los sueños, en donde escribe “... la representación inconsciente como tal es del todo incapaz de ingresar en el preconciente, y que sólo puede exteriorizar ahí un efecto si entra en conexión con una representación inofensiva que ya pertenezca al preconciente, transfiriéndole su intensidad y dejándose encubrir por ella”, siendo ahí que Etcheverry nos aclarar en la nota 15 “En sus escritos posteriores, Freud utilizó regularmente esta misma palabra “Übertragung o transferencia”, para describir un proceso psicológico distinto -aunque conexo- , descubierto por él en el transcurso de los tratamientos psicoanalíticos”.(13)
 
Aclaración de interés, pues además de advertir un doble uso de la palabra Übertragung en la obra de Freud, permitió en este trabajo, detenerse y hacer análisis de las implicaciones de la traducción de la palabra alemana Übertragung como transferencia, encontrando al menos dos dificultades en esta traducción para el campo psicoanalítico, la primera es que su sentido lógico social en castellano pesa, siendo el de “pasar algo de un lugar a otro”, y la segunda dificultad es que deja escapar sus otros sentidos posibles en alemán.
 
La palabra Übertragung, significa en alemán, efectivamente transferencia, pero, también: transmisión y contagio, estos otros sentidos posibles en su traducción al castellano se escapan:
 
El sentido de la transmisión, pone en juego algo que no es condición necesaria para la transferencia, al poner énfasis en las características y o condiciones comunes de los involucrados, para que ésta se pueda dar.
 
El sentido de contagio, aporta el elemento de la presencia o cercanía, además, quien contagia no sabe siempre el quién, ni el cómo, ni el cuándo alguien se contagiará, de eso se sabe por sus efectos.
 
Así, tendríamos tres declinaciones en la cura de amor psicoanalítica.
 
Estos otros sentidos se pierden al leer la Übertragunsliebe como “Amor de transferencia”, en donde se sabe como un asunto que el paciente le deposita al analista, en esta versión que Freud racionaliza, el analista no tendría que estar concernido en ella, y si lo está esta sería su contratransferencia, la cual habría que dominarla.
 
Pero, si se toma el Amor de transferencia a los otros pliegues que la acompañan: transmisión y contagio, uno puede leer en la Übertragungsliebe o amor de transferencia, otra cosa también, por ejemplo, la posición de paciente de Jung con Freud a partir del lapsus de Jung, en la carta del 11 o 14 de diciembre de 1912, que desata las posiciones entre ellos “... querría llamarle a usted la atención acerca de que su técnica de tratar a sus alumnos como a sus pacientes constituye una equivocación. Con ello crea usted hijos esclavizados o descarados granujas (Adler-Stekel y toda la desvergonzada banda que se extiende por Viena). Soy lo suficientemente objetivo para advertir su truco.
 
Hace usted constar en torno suyo todos los actos sintomáticos y así rebaja usted a cuantos le rodean al nivel del hijo y de la hija, que admiten ruborizados la existencia de tendencias erróneas. Mientras tanto permanece usted siempre allí en lo alto, como padre. Debido a pura subordinación nadie alcanza a tirar al profeta de las barbas e informarse acerca de qué es lo que dice usted a un paciente que tiene la tendencia a analizar al analista en lugar de sí mismo”(14).
 
A caso es sólo una reclamación de enamorado a su amado, una carta de Abraham nos muestra que Freud, resbalaba, al igual que Jung, en el encuentro clínico de la Übertragungsliebe.
 
Carta del 27/12/1912, “...Si un reproche que se le ha hecho recientemente - que trata a los discípulos como si fueran pacientes- es válido, tengo que reprocharle un par de serios errores técnicos. En primer lugar, usted malcría a sus pacientes, cosa que, sabidamente, no se debe de hacerse. Además, usted hace regalos a los pacientes, con lo cual pueden formarse una idea enteramente equivocada del tratamiento. Por último, antes que yo terminara el tratamiento, fue en secreto al hotel y pagó mi cuenta “Si usted hubiera sido un psicoanalista” no tendría que haber hecho eso. Porque al final del tratamiento el paciente tiene que saber tanto como el médico acerca de su caso. Pero usted me oculto algo ¡y eso que usted sabe con que facilidad un sentimiento de culpa puede llevar a una actitud hostil! pero, como en conjunto estoy satisfecho del tratamiento, no expresaré ninguna queja, y me limitaré a darle otra vez las gracias...”(15).
 
Con respecto a la posición de S. Freud, y su conocimiento de los deslices de algunos discípulos.
 
Podemos decir que entre 1911 y 1912, se circunscriben estos episodios, ¿cuál fue su posición?. Una carta nos indica hacia donde se mueve Freud, ahí le señala a Jung el problema y la manera en que cree viable trabajar, se transcriben dos traducciones de la misma carta, la razón es que hay dos variaciones interesantes para este artículo, que se señalan en negritas:
 
“La C me ha referido toda clase de cosas acerca de usted y de Pfister, si es que se puede llamar “referir” a tales insinuaciones, de lo cual deduzco que ustedes dos no han adquirido aún la frialdad necesaria para la consulta, que participan aún demasiado y ponen mucho de personal, a fin de exigir una correspondencia por ello. ¿Es que yo, el honorable y anciano maestro puedo advertir que por lo regular se equivoca uno con esta técnica, que más bien se ha de permanecer impenetrable y en una actitud receptiva?. El trabajo sobre Contratransferencia, que me parece necesario, no se debería imprimir de todos modos, sino que ha de circular entre nosotros en copias. (16)
 
“...Frau C. me ha contado todo tipo de detalles sobre usted y Pfister, si se le puede llamar “contar” a las insinuaciones que hace: deduzco que ninguno de los dos ha adquirido todavía la objetividad necesaria en su práctica, que siguen involucrándose, entregan una buena parte de sí mismos y esperan que el paciente les dé algo a cambio. En tanto que venerable viejo maestro, permítame decir que esta técnica es siempre imprudente y que es mejor mostrarse reservado y puramente receptivo. nunca debemos dejar que nuestros pobres neuróticos nos vuelvan locos. Creo que se tercia con urgencia un artículo sobre la “contratransferencia”. Por supuesto, no podríamos publicarlo, sino que deberíamos hacer que circularan copias entre nosotros”. (17)
 
Jung tendrá otra manera de trabajar los problemas de la contratransferencia, y en la carta del 9 de enero de 1912, le contesta:
 
“ El honorable anciano maestro... podría quejarse usted de mí desde este punto de vista. Soy tan sólo “rebelde” en cuanto a la cuestión de la contratransferencia y me entrego en este sentido a algunas fantasías especiales, con las que experimento”. (18 )
 
Y aquí es interesante observar como Freud le enviará a Jung los dos escritos sobre la transferencia de 1912, sobre el primero, Jung le responde “Reciba usted mi más cordial agradecimiento por el amable envío... Sobre la dinámica de la transferencia, es de extraordinario valor para el analista. Siempre me proporciona placer y provecho leer cosas así.”(19)
 
Y Freud vuelve sobre Jung, para enviarle, pese a que la relación ya se había enfriado, el texto “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico”, artículo donde se produce el cambio del autoanálisis al análisis personal, como parte de la formación del analista. (20)
 
En “Consejos...”, Freud centra el tema de la formación, así leemos: “Hace años me preguntaron cómo podría uno hacerse analista y respondí “mediante el análisis de sus propios sueños”. Debemos recordar que Freud en 1910, incluso va a descalificar como analista a quién no le sirva el autoanálisis para dominar la transferencia, posición sostenida y expuesta por él en el II Congreso Internacional de Psicoanálisis “Nos hemos visto llevados a prestar atención a la Contratransferencia que se instala en el médico por el influjo que el paciente ejerce sobre su sentir inconsciente, y no estamos lejos de exigirle que la discierna dentro de sí y la domine... por eso exigimos que inicie su actividad con un autoanálisis... quién no consiga nada con ese autoanálisis puede considerar que carece de la aptitud para analizar enfermos”. (21)
 
Digamos que la racionalidad para trabajar con la Übertragungsliebe en Freud, tocaba fondo, si el autoanálisis no era eficaz, el problema era insalvable.
 
Sin embargo, Freud no pudo sostener por mucho tiempo esta posición, los deslices amorosos de algunos de sus mejores discípulos, ponían en tela de juicio tal postura.
 
Regresando al artículo de “Consejos...” Freud otorga a la escuela de Zurich haber propuesto con antelación la propuesta del análisis personal, información que Jung le da en la carta del 25 febrero de 1912 “Una novedad también digna de mención, es la de haberse fundado una asociación no médica con fines psicoanalíticos, la asociación cuenta con 20 miembros y tan sólo se admiten analizados. La fundación se realizó por deseos de antiguos pacientes”, Jung estuvo fuera de tal propuesta.
 
Más adelante en “Consejos...”, escribe Freud “Si alguien se propone seriamente la tarea, debería escoger este camino, que promete más de una ventaja; el sacrificio de franquearse con una persona ajena sin estar compelido a ello por la enfermedad es ricamente recompensado... obtendrá, vivenciándolas uno mismo, impresiones y convicciones que en vano buscaría en el estudio de los libros y la audición de conferencias... Y quien como analista haya desdeñado la precaución del análisis propio, no sólo se vera castigado por su incapacidad para aprender de sus enfermos más allá de ciertos límites, sino que también correrá un riesgo más serio, que puede llegar a convertirse en un peligro para otros. Con facilidad caerá en la tentación de proyectar sobre la ciencia, como teoría de validez universal, lo que en una sorda percepción de sí mismo discierna sobre las propiedades de su persona propia; arrojará el descrédito sobre el método psicoanalítico e inducirá a error a los inexpertos... Es por cierto tentador para el psicoanalista joven y entusiasta poner en juego mucho de su propia individualidad para arrebatar al paciente y hacerlo elevarse sobre los límites de su personalidad estrecha... que el médico le deje ver sus propios defectos y conflictos anímicos... una confianza vale la otra... no obstante, en el trato psicoanalítico muchas cosas discurren diversamente de lo que harían esperar las premisas de la psicología de la conciencia”(22)
 
Los párrafos transcritos, se seleccionaron para observar que si bien habla de los riesgos del costado del analista, llamados por Freud en su correspondencia, como contratransferencia, no aparece en el artículo tal palabra, la razón es que para Freud, los problemas contratransferenciales no eran publicables.
 
¿Por qué Freud hace destinatario a Jung de estos escritos?. El escrito señala “Consejos... se resumen en un solo precepto... exigirle al analista, que se haya sometido a una purificación psicoanalítica, y tomado noticia de sus propios complejos que pudieran perturbarlo para aprehender lo que el analizado le ofrece... es que cualquier represión no solucionada en el médico corresponde... a un “punto ciego” en su percepción analítica”. Sin embargo, Freud ya no estaba en posición de exigirle a Jung que se analizara, no así a Jones, al cual enviará a analizarse con Ferenczi en 1913, y el propio Freud analizará a Ferenczi en 1914 , por qué es Jung el destinatario, si ya se había perdido para La causa, para marcar un pasado y un presente, una nueva distinción formativa entre los analistas y los que dejarán de serlo, entre los que habían sido analistas sin análisis, y los que a partir de estos artículos tendrán que someter a esta nueva exigencia.
 
Sobre la pregunta ¿Por qué es 1912, cuando Freud escribe dos artículos atendiendo a la Übertragungsliebe?.
 
Porque “Sobre la dinámica de la transferencia” y “ Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico”, será la respuesta que le urgía a Freud, para trabajar los problemas contratransferenciales, es decir, los deslices amorosos y sexuales de algunos de sus discípulos.
 
Para terminar, observemos que el razonamiento explicativo y conceptual de Freud, para explicar el fenómeno de la Übertragungsliebe, no le fueron suficientes, para evitar no resbalar dentro de la situación analítica.
 
Kardiner, en su libro “Mi análisis con Freud” escribe en 1976 “En el uso de la comprensión del sueño de la jerga ( y el de los tres italianos), paso por alto el que en mi relación con él yo estaba haciendo lo mismo que había hecho con mi padre. Me puso en pánico cuando me informó de mi miedo de descubrir la hostilidad reprimida hacia mi padre, pero falló al no indicarme que esto era una pauta que estaba que estaba operando en la actualidad con Freud y con otras figuras masculinas en posición de autoridad. Como con mi padre, yo reprimiría mi autoafirmación con Freud para lograr y conservar su apoyo. El factor central en la relación transferencial se le pasó sin darse cuenta al hombre que había descubierto el propio proceso de la transferencia”. (23)
 
La Übertragungsliebe en la propuesta de traducción hecha, no sólo nos permitió leer cómo ante los deslices de sus discípulos, Freud propone trabajar los problemas contratransferenciales del analista entre analistas, y produce dos textos claves para tomar distancia de la psicología y la psiquiatría, pero no por comprender y razonar es suficiente cuando uno alberga una intimidad de alguien, esta propuesta de traducción, permite leer en la cura de amor otra cosa:
 
El registro del Ideal del yo (Transferencia), el registro del Yo ideal (Transmisión), y el reconociendo de lo indomable: Lo pulsional (Contagio).
 
 *Investigación inscrita en el CIPE, perteneciente a la Universidad Autónoma de Querétaro, México.
 
Citas:
 
(1).- Freud, S., Cartas a Wilhelm Fliess, edit. Amorrortu, 1986, Buenos Aires, p. 448
 
(2).- Freud, S., Fragmento de análisis de un caso de histeria, 1905, tomo VII, edit. Amorrortu, Buenos Aires, 1976, p. 103
 
(3).- Freud, S., Correspondencia Freud – Jung, edit. Taurus, Madrid, 1974, p. 47
 
(4).- Jung C. G., La psicología de la Transferencia, edit. Planeta, 1994, España, p. 18
 
(5).- Numberg, H., Las reuniones de los miércoles, edit. Nueva Visión, 1979, Buenos Aires, p.
 
(6 ).- Freud, S., Correspondencia Freud Jung, edit. Taurus, Madrid, 1977, 5 de marzo de 1912
 
(7).- Freud, S., Correspondencia Freud Jones, edit. Sintesis, España, 2001, p. 194
 
(8).- Freud, S., Correspondencia Freud Jones, edit. Síntesis, España, 2001, p. 196
 
(9).- Carotenuto, A., Una secreta simetría, edit. Gedisa, España, 1984
 
(10).- Kerr, J., La historia secreta del psicoanálisis, edit. Crítica, España, 1995
 
(11).- Freud, S., Correspondencia de Sigmund Freud, Tomo III, edit. Biblioteca Nueva, Madrid, 1997. P.273, nota 103
 
(12) Stanton, M., Sandor Ferenczi, edit. Instituto de Desarrollo Psicológico, Chile, 1997, p. 18
 
(13).- Freud, S., La interpretación de los sueños, tomo V, Obras Completas. edit. Amorrortu, 1976, Buenos Aires.
 
(14).- Freud, S., Correspondencia Freud Jung, edit. Taurus, Madrid, 1977, carta del 18 de diciembre de 1912
 
(15).- Freud, S., Correspondencia Freud y Abraham, edit. Gedisa, España 1979, p. 157
 
 (16).- Freud, S., Correspondencia Freud Jung, edit. Taurus, Madrid, 1977, 31 de
 
diciembre de 1911
 
(17).- Kerr, J., La historia secreta del psicoanálisis, edit. Crítica, España, 1995, carta del 31 de diciembre de 1911.
 
(18).- Freud, S., Correspondencia Freud Jung, edit. Taurus, Madrid, 1977, p. 547
 
(19).- Freud, S., Correspondencia Freud Jung, edit. Taurus, Madrid, 1977, 19 de febrero de 1912.
 
(20).- Freud, S., Correspondencia Freud Jung, edit. Taurus, Madrid, 1977, 8 de junio de 1912
 
(21).- Freud, S. Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica, 1910, tomo XI, edit. Amorrortu, Buenos Aires, 1976, p. 136
 
(22).- Freud, S., Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico, tomo XII, Obras Completas. edit. Amorrortu, 1976, Buenos Aires, p. 116
 
(23).- Kardiner, A., Mi análisis con Freud, edit. Joaquín Mortiz, México, 1979, p. 98
 
Bibliografía
Carotenuto, A., Una secreta simetría, edit. Gedisa, España, 1984.
 
Freud, S., Cartas a Wilhelm Fliess, edit. Amorrortu, 1986, Buenos Aires.
 
Freud, S., Fragmento de análisis de un caso de histeria, 1905, tomo VII, edit. Amorrortu, Buenos Aires, 1976.
 
Freud, S., Correspondencia S. Freud y C. G. Jung, edit. Taurus, Madrid, 1974.
 
Freud, S., Correspondencia S. Freud y E. Jones, edit. Sintesis, España, 2001.
 
 Freud, S., Correspondencia de Sigmund Freud, Tomo III, edit. Biblioteca Nueva, Madrid, 1997.
 
Freud, S., La interpretación de los sueños, tomo V, Obras Completas. edit. Amorrortu, 1976, Buenos Aires.
 
Freud, S., Correspondencia Freud y Abraham, edit. Gedisa, España 1979.
 
Freud, S. Las perspectivas futuras de la terapia psicoanalítica, 1910, tomo XI, edit. Amorrortu, Buenos Aires, 1976.
 
Freud, S., Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico, tomo XII, Obras Completas. edit. Amorrortu, 1976, Buenos Aires.
 
Jung C. G., La psicología de la Transferencia, edit. Planeta, 1994, España.
 
Kardiner, A., Mi análisis con Freud, edit. Joaquín Mortiz, México, 1979.
 
Kerr, J., La historia secreta del psicoanálisis, edit. Crítica, España, 1995.
 
Numberg, H., Las reuniones de los miércoles, edit. Nueva Visión, 1979, Buenos Aires.
 
Stanton, M., Sandor Ferenczi, edit. Instituto de Desarrollo Psicológico, 1997, Chile.
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