EL PROGRAMA DE NUESTRA ESENCIA ESPIRITUAL

29.11.2013 20:36

En la Historia de la humanidad, se puede observar cómo el hombre ha ido confundiendo siempre dos fenómenos: Ser versus Tener. Dentro del sistema actual, esa confusión vital ha llegado a unos extremos muy peligrosos para la propia subsistencia de la humanidad.
No solamente el hecho de 'Ser' se ha diluido, identificándonos con el 'Tener' o poseer unos vehículos de expresión, sino que incluso la explotación de los recursos naturales, el tener de todo, el consumo, la posesión y el poder, han substituido los valores esenciales de la vida y se ha perdido el sentido del Ser de cada uno, de la esencia espiritual de cada ente existente, incluso hemos ignorado la existencia del propio espíritu de la Tierra, la esencia de ese ser viviente llamado a veces Gaia.
Si alguien tiene un propósito es nuestro Ser, la esencia genuina que nos mueve.  Y ese propósito, traducido por el alma de cada uno, se realiza precisamente mediante nuestros mecanismos psicológicos y el cuerpo. Pero no somos realmente ideas, conceptos, cultura, proyectos. No somos emociones, pasiones, deseos, temores, nostalgias; no somos la ira, ni la pereza, ni la inseguridad. Tampoco somos instintos, dolor, calor, frío, hambre, sexo… Es evidente que Tenemos todo eso… pero no Somos todo eso.
El Ser, nuestra esencia, no tiene calor o frío, ni instintos; el Ser no desea nada; en todo caso, anhela, desde su fuerza volitiva espiritual. Y nuestro Ser… sabe, tiene una sabiduría interior, una mente lúcida que no es solamente intelectual sino a la vez intuitiva; el raciocinio y la lógica es la mecánica de lucidez y aprendizaje que utiliza el Ser, para crear y llevar a cabo sus ideas creadoras y expansivas.
El Ser, nuestra esencia, no tiene calor o frío, ni instintos; el Ser no desea nada; en todo caso, anhela, desde su fuerza volitiva espiritual. Y nuestro Ser… sabe, tiene una sabiduría interior, una mente lúcida que no es solamente intelectual sino a la vez intuitiva; el raciocinio y la lógica es la mecánica de lucidez y aprendizaje que utiliza el Ser, para crear y llevar a cabo sus ideas creadoras y expansivas.
Quien sabe dónde va… es el Ser. La personalidad tan solo materializa la voluntad de nuestro espíritu interior (o debería ser así, si no estuviéramos tan identificados con el ego), a través de nuestra alma o conciencia. Si nuestra Esencia, por ejemplo, en esta existencia necesita aprender sobre el orgullo-humildad, el alma recorrerá el camino exacto y adecuado para que las circunstancias de la vida, y las personas con quien nos relacionamos, nos proporcionen las pruebas de humildad adecuadas para que el orgullo se diluya y se vaya puliendo, para que aumentemos la luz, el amor y la compasión de nuestra alma.
Si tal vez debemos aprender algo sobre el poder, tal vez la esencia decida nacer en una familia muy rica, para tener la oportunidad de saber utilizar las propiedades y el dinero coherentemente, sin abuso de poder ni manipulación. Si el alma necesita transformar el miedo, o las memorias de temor, escasez, inseguridad y falta de confianza en la vida misma, entonces establecerá un programa vital donde haya muchas situaciones de miedo para que éste pueda ser diluido y haya la oportunidad de que aflore la fuerza de la fe, la confianza y el valor para enfrentar retos y cambios evolutivos.
El foco, proyecto vital o programa de nuestra Esencia, a veces no coincide con el programa de nuestra mente o el foco de nuestras emociones, sobretodo si nuestro ego y nuestro espíritu no están alineados. Esa es la clave. Desde luego, la naturaleza única y genuina de nuestra esencia individual es muy difícil de conocer, sobretodo porque tenemos el volumen muy bajo de nuestro espíritu, o… el volumen demasiado alto de nuestro ego.
Si lo dijéramos según la metáfora del carro, los caballos y el jinete, veremos que a menudo no conocemos el propósito genuino, o sea el camino que quiere recorrer el jinete, porque las riendas que lo unen a los caballos y al carro que lo transportan a él, están demasiado sueltas; de hecho, normalmente estamos desconectados (unos más y otros menos) de la fuerza de Voluntad de nuestra divinidad individual, inserta en el Campo Unificado de conciencia y energía.

© Marta Povo, junio 2006
http://www.geocromoterapia.com

 

 

MEMORIA CELULAR y REGISTROS HUMANOS

 

En el banco de memoria de nuestro campo sutil y de nuestras células, está registrado el programa completo de la existencia de cada uno, como ser multidimensional. La llamada memoria celular es un archivo completo de nuestras experiencias vividas y toda la información registrada.
En cada célula se encuentra la información de la impronta genética (física y etérica), la información congénita o heredada, y los datos adquiridos en cada día de nuestra vida. Pero también todo ser humano tiene una memoria emocional, y una memoria o registro intelectual.
La información 'consciente', lo que sabemos de nosotros, es tan solo la parte visible de un gran iceberg. La información 'no consciente' es la parte invisible, sumergida y mucho mayor, y es donde están precisamente los patrones no conscientes de nuestra conducta involutiva o improductiva. De toda esta información no consciente, se derivan los patrones conductuales automáticos que nos imposibilitan ser/estar en plenitud, y nos impiden conducir nuestra vida libremente.
De todos esos códigos o registros se pueden distinguir distintas clases. La propiamente dicha memoria celular o reptiliana, es decir, las fijaciones del cuerpo y en cualquier parte del organismo humano; la memoria emocional o límbica; y la memoria mental o intelectual.
La memoria celular es como un 'cronista' de las experiencias que llegan a nuestro cuerpo; este registro tan solo retiene los hechos detalladamente. El cuerpo ni opina ni interpreta. Tan solo es una crónica, una grabación fiel, fría y objetiva de nuestro organismo, de lo que ocurrió exactamente en alguna etapa de nuestra vida (incluso de otras existencias, pues este registro se hereda mediante el ADN etérico). La memoria celular es una 'materialización' de toda vivencia o experiencia evolutiva. Se puede hablar también del 'cuerpo de dolor' pues, estas memorias, mientras no se transformen e integren, generan sufrimiento en la materia, a modo de mecanismo de 'aviso' sobre algo inconcluso o pendiente en otro plano.
La memoria emocional es otro tipo de registro, que sí interpreta los hechos, les pone dramatismo, es un recuerdo subjetivo y personal. El mismo hecho puede ser registrado con distintas versiones e interpretaciones según la madurez del campo emocional de cada individuo. También la memoria emocional está registrada en el campo sutil del ser humano, y está en relación a los deseos, a las sensaciones y a los sentimientos reales o imaginarios.
La memoria intelectual, llamada también subconsciente, es el gran almacén de todos los procesos inconclusos en nuestra historia, de todas las asignaturas pendientes, de todas las vivencias no completadas. Son códigos del alma humana individual, que son enviados periódicamente (mediante sueños, recuerdos, etc.) a la memoria celular y a la memoria emocional, con el fin de ver si ya pueden ser procesadas, terminadas, completadas. Una vez la persona acepta la existencia de este registro, cuando lo ve, lo 'entiende', lo procesa y lo integra, solo entonces puede llevar esta memoria existencial a la Consciencia, y se transforma en un elemento luminoso, perfectivo, de madurez espiritual y de sabiduría.
Este sabio mecanismo de todo individuo es una estrategia de su ecosistema espiritual, inserto en el Campo Unificado o gran ecosistema de la Existencia, para completar las experiencias inconclusas (de traumas, toxicidad emocional, creencias, etc.) para economizar y regular así el consumo de energía y todo el desequilibrio que de ellas se deriva. Todo está ocurriendo al mismo tiempo. La experiencia humana es multidimencional, y cada experiencia o registro de la memoria celular individual, contiene también la información completa de la solución y del equilibrio armónico del universo.
En la Geocromoterapia existen varios arquetipos que nos permiten ver y escuchar los registros almacenados que nos dificultan la evolución, en especial el Círculo Morado, entre otros. Son filtros energéticos que remuevenla memoria celular, la memoria emocional y la memoria intelectual, con el fin de definir y ubicar sus distintos códigos y registros. Cuando al fin se mueven estas grabaciones incrustadas, pueden aflorar las visiones de las experiencias inconclusas, los asuntos pendientes entre padres e hijos, entre ancestros, parientes y parejas; incluso a veces pueden aflorar tímidamente dolores o tensiones en determinados lugares del cuerpo físico, etérico o emocional, justo para poder ver, comprender y transformar.
Una vez visto y definido el patrón conductual que ha marcado una relación humana, y que quedó sin concluir y completar, puede trabajarse, enfrentar el dolor almacenado, integrarlo, transformar la experiencia relacional (aunque sea individualmente, es decir, sin la participación del otro ser relacionado). A veces, los arquetipos geométricos nos dan claridad sobre el asunto registrado, o nos muestran la inutilidad de seguir sufriendo.
Muy a menudo pueden mostrarnos también la pauta conductual a seguir, sin tener que experimentar los acontecimientos creando más memorias de dolor. Es decir, nos permiten cortar la pauta conductual, los hábitos. Incluso algunos arquetipos pueden llegar mostrar las semillas positivas y evolutivas procedentes de aquellas memorias de dolor (físico, emocional o mental) registradas en el pasado, reconociendo la enseñanza que encerraban, la no necesidad de repetir la experiencia tropezando con la misma piedra, y liberando desde esta visión el patrón reactivo o pauta conductual.
En el Sistema Geocrom, el valor sanador y evolutivo de la geometría y el cromatismo nos ayuda en confiar en el proceso natural de la vida y va construyendo un puente o diálogo muy peculiar entre los distintos cuerpos, la energía, las memorias y los registros del universo.

 

© Marta Povo, julio 2007     (www.geocromoterapia.com)

Cómo Nos Afectan las Vibraciones
Por el Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.
 
En forma general, podemos definir las vibraciones como variaciones de energía de diferentes frecuencias y amplitud. Como seres humanos, vivimos en un virtual mar de energía. Esta energía es un espectro de diferentes tipos de manifestaciones, como ser, por ejemplo, rayos cósmicos, rayos X, ultravioleta y otras frecuencias de luz y sonido. Estamos conscientes de varias de las multiplicidades de vibraciones a las cuales estamos expuestos. Podemos, en otras palabras, relacionar las sensaciones que tenemos, directamente a sus causas; En cuanto a muchas otras, no estamos directamente conscientes de que tengan influencia alguna sobre nosotros, sea esta física o psíquica. Sabemos de la existencia de tales vibraciones sólo a través de un origen técnico o académico, como nos la relatan los tratados científicos. Los rayos cósmicos son un ejemplo.
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Las vibraciones de energía pueden ser dañinas o benéficas para el hombre. La luz del Sol, por ejemplo, la conocemos como un factor contribuyente a la vida. Sin embargo, una excesiva exposición a los rayos ultravioleta del Sol puede causar ceguera o ser, de otros modos, perjudicial. Además, se ha descubierto que muchas vibraciones constituyen un peligro industrial. Tales los sonidos que son ultra o infra en naturaleza; es decir, que no son audibles pero que tienen un efecto dañino sobre el sistema nervioso y el organismo en general. El que sigue es material sometido a nosotros de un artículo científico relacionado con los efectos dañinos de ciertas clases de vibraciones.
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“Dos sabios franceses (en su lugar de trabajo) no oían nada y, sin embargo, sentían agudísimos dolores en los tímpanos. Luego descubrieron que un ventilador defectuoso, girando a velocidad lenta cerca de su laboratorio, estaba emitiendo intensos infrasonidos, es decir, ondas de sonido bajo el nivel de la capacidad del oído humano. Y así comenzó una investigación que podría, si se usara mal, llevar a la producción de una nueva clase de armas de guerra.”
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Un hombre de ciencia, a cargo de una investigación, contó la historia de sus experimentos en una publicación científica. Dijo que el trabajo con los infrasonidos era potencialmente dañino, y que uno de sus colegas, inventor del silbato Levavasseur, se había convertido en un inválido permanente, víctima de sus propias investigaciones".

Ese doctor dijo que el incidente del ventilador llevó a su grupo a usar el principio para una "pistola acústica" que resultó ser casi letal. Pese a que sólo fue probada cinco minutos, él y su personal se "volvieron conscientes de una dolorosa resonancia dentro de sus cuerpos. Todo dentro nuestro, dijo, parecía vibrar cuando hablábamos o nos movíamos. Lo que había sucedido era que ese sonido, actuando directamente en el cuerpo, producía intensa fricción entre los órganos internos, resultando en una severa irritación de los terminales nerviosos. Presuntivamente, si la prueba hubiese continuado por más de cinco minutos, habrían ocurrido hemorragias internas.
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"La sensación de resonancia interna desapareció después de unas tres horas. Probamos la pistola acústica nuevamente, esta vez fuera del laboratorio, para determinar su dirección. Unánimes y vociferantes protestas de parte de miembros de otros laboratorios cercanos pusieron desde ese entonces punto final a más pruebas de esa naturaleza."
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En grandes ciudades
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El doctor dijo además que "experimentos llevados a cabo en Alemania habían demostrado que ciertas frecuencias bajas inaudibles podrían producir miedo, pánico y náusea", y que él mismo había especulado que la maquinaria pesada, equipos de ventilación y otros aparatos en las grandes ciudades pueden ayudar a causar colapsos nerviosos y alergias en los habitantes de las ciudades. También dijo: "Asombra el poco trabajo científico que se ha llevado a cabo en este campo. Aparte de las posibles aplicaciones militares (después de todo se afirma que trompetas derribaron los muros de Jericó) una investisgación de los efectos biológicos del infrasonido, al cual podemos estar inconscientemente expuestos la mayoría del tiempo en las grandes ciudades, está demasiado atrasada";
¿Qué efecto tienen sobre nosotros las vibraciones psíquicas?  Por psíquicas nos referimos a esas sutiles vibraciones de una frecuencia desconocida, levanta >das por las emociones de un individuo, que radian de su cuerpo. Este tipo de radiaciones, llamado aura por los místi­cos, constituye un campo de sensitividad alrededor del ser humano. Parece estar afectado por vibraciones externas de varios tipos, que reaccionan sobre la naturaleza emocional del individuo, y que pueden manifestarse como cambios variables en la personalidad. Además, las emanaciones del aura pueden a veces golpear sobre un campo de aura similar, de otro ser humano, induciendo ciertas sensaciones dentro de ese individuo.
 
Durante un tiempo considerable, la ciencia (tanto la física como la psicología) desecharon el muy viejo concepto metafísico y místico de un aura como una antigua fantasía oculta sin campos empíricos para apoyarla. Sin embargo, en tiempos más recientes, una seria investigación de una posible radiación del organismo humano ha estado bajo con­sideración por investigadores en campos tales como la parapsicología y los fenómenos psíquicos.

La probabilidad científica de tal radiación de energía que se extiende de o alrededor del cuerpo humano y que es vibratoria en naturaleza, se originó en conexión con experimentos llevados a cabo con gente ciega. Se descubrió, en experimentos controlados, que una persona absolutamente ciega muchas veces era capaz de percibir un obstáculo en su camino, tal como una silla o una puerta cerrada. Tales pruebas fueron conducidas en habitaciones en las que esas personas nunca habían estado. Además, no sabían por adelantado la naturaleza del experimento.
 
Se observó que muchas de estas personas ciegas vacilaban o se detenían antes de hacer contacto con los objetos ante ellos. Parecían conocer la presencia de alguna obstrucción y luego alcanzar a sentirla o retirarla. Al preguntárseles por qué se detenían y comenzaban a tentar con las manos, contestaban que presentían o "sentían" la existencia de algo en su camino. Esa "sensación" la hallaron difícil de describir. No existía cualidad táctil alguna asociada con ella. No existía, en otras palabras, sensación alguna de dureza, blandura, frío o calor. La mejor intención de describir la sensación fue aquella de somatesia, es decir, una especie de suave presión contra el cuerpo. Sin embargo, en realidad no hubo contacto físico entre el objeto y el cuerpo.

Pruebas llevadas a cabo con aquellos que no eran ciegos pero cuyos ojos habían sido vendados, produjeron ejemplos menos frecuentes de este campo de sensitividad, de esta aura alrededor del cuerpo. Se teorizó que la persona ciega había cultivado su sensitividad a este "campo de energía" y había llegado a depender en él, a causa de su pérdida de visión.

               


Confirmación por la ciencia

Los investigadores presumían que todas las personas "probablemente" tie­nen hasta cierto grado esa radiación, ese campo vibratorio, en o alrededor de ellos, siendo más grande la sensitividad en ciertas personas. En esta conclusión, la ciencia, por supuesto, estaba confirmando lo que se había conocido y experimentado durante siglos en el reino de la metafísica y del ocultismo.

Experimentos sobre la percepción extrasensoria, hechos por la Orden Rosacruz y la investigación científica fuera de la organización, han descubierto que el intenso ímpetu emocional aumenta la proporción del éxito en pruebas de este fenómeno. El atentado casual de la proyección del pensamiento, excepto por una minoría de sensitivos, carece de éxito. Sin embargo, si un individuo tiene un tremendo impulso emocional tras del pensamiento en mente, los resultados tienen posibilidad de ser exitosos. Emociones tales como la pena, miedo o amor, si se relacionan con el receptor para quien el pensamiento se quiere, parecen proveer el estímulo de energía. Se vuelve en una excitación de la fuente de misteriosa energía que irradia del cerebro.
 
Igualmente, estados emocionales in­tensos parecen activar la energía del aura extendiéndola y dándole mayor sensitividad e intensidadDicho en forma más simple, la naturaleza vibra­toria es aumentada en alguna manera. Las personas que tienen un grado de sensitividad personal de su propia aura, son capaces de sentir fácilmente un es­tado emocional, como el odio o el miedo, en otra persona que se les acerca. Esta sensación se recibe aún cuando no ha­yan sido demostradas características o expresiones físicas de tales emociones.
 
Hasta ahora, no ha habido una verdadera determinación de la clase de energía o promedio de vibración del aura humana. No ha habido instrumentos que determinen fielmente la naturaleza de esta energía. La energía del aura ha parecido heterodinizar, es decir, golpear en ciertas pruebas sobre un campo de luz de manera de hacer pe­queños cambios en la onda de la luz. De este modo, algunas personas que apa­rentemente tienen fuertes radiaciones del aura, colocadas ante una pantalla sobre la cual se proyectaba una luz co­loreada, causaron ligeras variaciones visibles en el color en la pantalla. Han habido marcas estadísticas mantenidas por los antiguos místicos y ocultistas en cuanto a la relación de tales variaciones de color y el temperamento de la per­sona, en el momento. En realidad, no es el color de las emanaciones del aura el que se vea que varíe en tales pruebas, sino más bien sus efectos aparentes so­bre las
ondas de luz proyectadas contra la pantalla.
 
La ciencia está hoy considerando se­riamente todos los llamados fenómenos psíquicos. No los considera como estan­do en el reino de lo sobrenatural, sino más bien como siendo fenómenos miste­riosos aunque naturales que deben explorarse de manera que el hombre pue­da saber más sobre sus potencialidades. Esta es la misma actitud que los Rosacruces habían asumido años antes de que la ciencia reconociera estos temas.
 
Un médico de un gran hospital de Nueva York ha estado dedicando su tiempo (y el de sus ayudantes) a una investigación de la sensitividad de in&shy;dividuos a la posible transmisión del pensamientoFue una investigación puramente empírica a la que se llama percepción extrasensorialDados los largos años de estudio y experimentashy;ción de la Orden Rosacruz, el doctor de referencia pidió a AMORC que colabo&shy;rara con él en esos experimentos. Cinco mujeres, miembros de la Orden, fueron elegidas por el representante de la organizació<WBR>n para participar en esas pruebas, dadas sus aparentes calificaciones. Estas calificaciones fueron determinadas por adelantado en una clase condu&shy;cida por la Logia de AMORC en Nueva York, para ese propósito.

Citamos ahora de un informe de un representante de AMORC acerca de esas pruebas llevadas a cabo en el Labo&shy;ratorio del Hospital de Nueva York:
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"Las pruebas diseñadas por el Dr. E. y sus colegas eran principalmente prue&shy;bas de reacciones simpáticas entre per&shy;sonas que tenían un cierto grado de afinidad entre sí. El que enviaba fue colocado en una pieza sellada "Fara&shy;day"<WBR>, en la que había un proyector.
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"El recibidor estaba aislado en una habitación similar, ubicada en otro piso del edificio. Luego el proyector mostra&shy;ba escenas al azar en la pantalla y cier&shy;tos nombres preelegidos que presuntivamente tenían significado para el que enviaba y el que recibía. Estos fueron todos marcados al segundo. Aparatos en el recibidor detectaban el pulso, tem&shy;peratura, presión de sangre y otros cambios hasta un grado ínfimo. Pese al hecho que ninguna de estas mujeres estaba en modo alguno conectada o relacionada, trataron de afinarse una con la otra, y se obtuvieron algunos resultados suficientemente significati&<WBR>shy;vos, que complacieron al Dr. E."
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La palabra telekinesia es un término técnico del control de la mente sobre la materia. Ha sido un tema de estudio por un largo tiempo. Tiene que ver con el poder de la mente de dirigir, mover y de cualquier otro modo influir la materia, sin conexión física.
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Somos seres pulsantes en un universo pulsante. 

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María del Carmen

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