maltrato es desde la opresión de variadas formas sutiles del <yo interior>del niño por parte de sus padres

15.11.2013 10:36

RESULTADOS

Proceso de análisis de los datos

El proceso se inició con la incorporación en el software de los archivos correspondientes a la trascripción de los textos de las entrevistas realizadas a cada uno de los sujetos participantes en el estudio, y se resaltaron después los apartes de los discursos que se relacionaran con las categorías previas, con el fin de cruzar los datos cualitativos de los diferentes niños.

También se diferenció la información que correspondía a los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y los niños víctimas de la violencia intrafamiliar pasiva para el cruce de variables y el análisis comparativo. Las entrevistas se ordenaron de acuerdo con las categorías previas de observación, y se identificaron en cada una de ellas un cierto número de subcategorías emergentes que nos permitieran abordar su análisis.

El siguiente paso fue la elaboración de una categorización a partir del árbol de códigos que se introdujo en el software, con el fin de desarrollar el proceso de codificación de todos los textos de las entrevistas, de acuerdo con las categorías y subcategorías identificadas. Esta información fue incorporada nuevamente en el software y a partir de ellas se generaron reportes sobre el comportamiento de cada una de las subcategorías en los niños víctimas de la violencia activa y pasiva. A partir de los reportes que consolidaban los textos de las entrevistas según categorías, se procedió a la redacción de los resultados de cada una de las categorías y subcategorías, y éstos se sometieron a un proceso de comparación de acuerdo con los dos grupos poblacionales: niños víctimas de la violencia activa y niños víctimas de la violencia pasiva.

Para la elaboración de los resultados se procedió, en primer lugar, a describir, a partir de las entrevistas realizadas a los sujetos, las características de los vínculos de apego de los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva, en función de las categorías conceptuales de Confianza, Comprensión de Sentimientos, Intimidad y Disponibilidad.

Cada una de las categorías de análisis estuvo conformada por elementos o subcategorías que, a su vez, estuvieron calificadas, con fines metodológicos, con dos o tres valores.

 

DISCUSIÓN

El principal objetivo de esta investigación fue describir, desde la perspectiva de la teoría del apego, las características de los vínculos que establecen los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva con las personas de su ambiente más próximo, con miras a comprender mejor el problema y proponer estrategias de prevención e intervención más precisas y eficaces en la familia y otros espacios de socialización como son la escuela y la comunidad, para favorecer así el establecimiento de vínculos de apego sanos y la transmisión de los mismos a futuras generaciones.

1. Un primer hallazgo, presente en las cuatro categorías de análisis (Confianza, Comprensión de Sentimientos, Intimidad y Disponibilidad), apunta a la determinación de las personas significativas que conforman el entorno más próximo en la vida de estos niños. Los relatos permitieron conocer las relaciones de los niños con los miembros de su familia nuclear: madre, padre, hermanos; de su familia extensa: abuelos, tíos, primos; con sus vecinos; con sus amigos y con otros adultos como son los profesores o la psicóloga de su colegio. De esta manera se confirma la presencia activa de diferentes personas y contextos en el desarrollo psicosocial del niño, y se destaca que en esta etapa – la infancia media – las interacciones sociales con otras figuras distintas a los cuidadores primarios cubren necesidades socioemocionales propias de su momento evolutivo, y actúan así como un valioso factor de protección que favorece el establecimiento de vínculos de apego sanos o seguros.

2. En la categoría Confianza se pudo comprobar que si bien el modelo representacional del sí mismo y de los otros, denominado por Bowlby (1993) modelos internos activos, parte de las experiencias en la relación diádica con los primeros cuidadores (sus padres) en el momento actual de vida de estos niños (la infancia media) ésta ha sido influida notablemente por otras relaciones interpersonales cercanas, establecidas con otros familiares, amigos y otros adultos importantes, como son los vecinos, los profesores y sus amigos. Esta consideración es valiosa por cuanto en el individuo la confianza en sí mismo, en sus competencias, en su autonomía, la construcción del concepto de sí mismo: su autoestima, el concepto que desarrolla sobre los otros y la forma de relacionarse con el mundo en general, se forma a través de estas interacciones y se retroalimentan a partir de las propias experiencias del niño; es decir, estos niños tienen la oportunidad de construir pedazos del sí mismo fuera del hogar al estar integrados activamente en las redes sociales, sobre todo en aquellas que les permiten comprobarse como un ser digno de ser valorado y amado.

En este sentido se encontró que los niños víctimas de la violencia activa perciben mayor inaceptación por parte de sus cuidadores principales que los niños víctimas de la violencia intrafamiliar pasiva, lo cual se relaciona con una mayor búsqueda de reafirmación de su valía en otras figuras, sean estos sus amigos u otros adultos. Se encontró que a estos niños, que conviven en sectores socio económicamente pobres, se les promueven muy tempranamente la autonomía para que aprendan a cuidarse por sí mismos, les enseñan estrategias para hacerlo, aunque paradójicamente corran riesgos de maltrato en el propio hogar. Les delegan funciones parentales y de adultos que deben desarrollar además de las propias de su edad. Esto tiene repercusiones en las relaciones de apego porque, en algunos casos, los cuidadores principales llegan a ser los hermanos, quienes en muchos sentidos compensan o suplen la desatención y los malos tratos que proviene de los padres, y se convierten los hermanos en una base segura para la exploración que estos niños hacen del mundo.

En términos generales, los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva muestran aceptación y confianza para llevar a cabo la labor parental encomendada, a pesar de la sobre-exigencia que éstas implican; con excepción de un reducido porcentaje de niños víctimas de la violencia activa, quienes cuestionan y retan el control y la imposición abusiva de los padres, con lo cual muestran así un estilo de apego inseguro con sus cuidadores.

La confianza en los otros que generan las figuras extrafamiliares se considera un valioso recurso que puede actuar como factor de protección para promover comportamientos de auto-cuidado y protección, por encima de la lealtad y el silencio ante los malos tratos y acciones abusivas de los padres.

3. La capacidad de responder y ser sensibles a las necesidades y sentimientos de las otras personas es considerada una de las condiciones esenciales en el establecimiento de vínculos afectivos. El análisis de los resultados en la categoría Comprensión de Sentimientos reveló que, en el caso de los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva, la mayoría cuenta en su medio familiar y en su entorno inmediato con personas que atienden y responden a sus necesidades emocionales, a pesar de que no en todos los casos sean los padres.

Los sentimientos de tristeza o preocupación suelen ser validados y comprendidos por los cuidadores, pero no ocurre lo mismo cuando los sentimientos en cuestión son la rabia, el enojo o la frustración. Sin embargo, esta necesidad de ser comprendidos es suplida generalmente por sus coetáneos, ya sean sus amigos o hermanos. Estos hallazgos son coherentes con lo estimado por diferentes autores (Wenfield, 2005; Sánchez-Queija & Oliva, 2003), quienes reconocen el paso de la niñez a la adolescencia como una oportunidad para establecer otros estilos de relación y una posible modificación en los modelos internos activos a partir de las nuevas experiencias, entre ellas, el descubrimiento mutuo entre los pares que favorece la confianza y la regulación de emociones.

Se encontró que las relaciones de apego de los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa con relación a los del grupo de violencia activa tiene implicaciones diferentes con respecto a la percepción que tienen los niños del afecto y el control de los padres. Los niños víctimas de la violencia activa experimentan más rechazo, inaceptación y trato violento, verbal y físico, independientemente de que también reciban gestos de afecto, consuelo y compañía. La relación hacia sus padres suele ser desafiante y de desconfianza. Esto lleva a identificar un estilo de apego ansioso evitativo en muchos de estos niños, característica menos frecuente en el grupo de niños víctimas de la violencia intrafamiliar pasiva.

Se encontró que estos niños buscan apoyo emocional y físico cuando tienen problemas, primero en sus padres, pero si no se sienten correspondidos, encuentran otras personas que les proporcionan el bienestar deseado. Es evidente que al estar expuestos frecuentemente a situaciones familiares difíciles, desarrollan una gran sensibilidad y competencia para identificar los sentimientos de otros y actuar ante ellos, incluyendo su capacidad para resolver conflictos. Los niños también justifican cuando se mantienen al margen de los sentimientos y problemas de los otros; demuestran que tienen claro cuándo actúan y cuándo no. En los casos en los que los niños declaran que no responden ante los problemas de los otros, explican sus experiencias anteriores de rechazo y desarrollan cierta actitud de desconfianza en el medio.

4. El análisis de la categoría Intimidad reveló, al contrastar los dos grupos, niños víctimas de la violencia activa y víctimas de la violencia pasiva, patrones muy similares con relación a la búsqueda de la proximidad y el contacto con figuras que proveen protección, quienes son una fuente de afecto y apoyo emocional. Por ello, se puede aseverar que los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva buscan estar acompañados. Cuando esta necesidad de contacto no es satisfecha por los cuidadores primarios, los niños recurren a otros adultos que les inspiran confianza, como vecinos o familiares cercanos y a sus pares, y expresan una sensación de bienestar por contar con estas personas.

Con esta evidencia se confirma el valor de las redes sociales en el desarrollo socio-emocional del niño, lo cual constituye un potencial factor de protección para los niños vulnerados por la violencia intrafamiliar.

Además, al revisar los resultados de la categoría Intimidad, fue posible establecer una diferencia relevante con relación a las manifestaciones de temor a la pérdida y a la separación de las figuras centrales, así como la identificación de figuras de evitación o retracción, presentes estas dos condiciones en un porcentaje mayor en los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa que en los del grupo de violencia pasiva. De alguna manera no ser víctima directa del trato violento de los padres parece actuar como un factor de protección para ciertos aspectos de las interacciones con los progenitores. De hecho, a pesar de que no fue una variable controlada ni orientada para su evaluación, se encontró que ante la presencia de uno de los cuidadores violentos, el otro se muestra protector, en la mayoría de los casos porque también es una víctima dentro de esta interacción familiar.

Las figuras de evitación o retracción identificadas en el grupo de violencia activa fueron, en primer lugar, la madre; en segundo, el padre; en tercer lugar, la abuela y, en un mínimo porcentaje, un hermano. Los niños víctimas de la violencia pasiva no señalaron ninguna figura en particular, sólo generalizaron sobre la prevención que tienen ante ciertos comportamientos de otras personas. Se pudo comprobar que los niños de ambos grupos establecen vínculos estrechos con sus pares; en el caso de las niñas, cuentan con una amiga íntima, en quienes se apoyan frente las situaciones adversas, con quienes se recrean y socializan. Se encontró que los vínculos con los amigos se fortalecen en los momentos de dificultad, especialmente si se relacionan con situaciones del ambiente familiar. Las circunstancias de vida de la mayoría de estos niños han favorecido la permanencia de estas figuras, los amigos, desde tiempo atrás, lo cual contribuye a que esta sea una relación basada en la confianza pues les proporciona seguridad.

Con base en lo anterior se puede sostener que estos niños establecen un apego seguro con sus amigos y la tendencia es considerarlos personas confiables. Sólo un grupo minoritario de varones de ambos grupos dio muestras de desconfianza y relaciones a distancia en el plano socio-emocional con sus amigos.

5. Uno de los postulados básicos de la teoría del apego desarrollada por Bowlby, J. (1993) se refiere a la disponibilidad de las figuras de apego para proveer cuidado, atención, afecto y protección al niño y para responder a sus demandas ante la adversidad. Al analizar el papel y las formas de relación de las figuras centrales y subsidiarias en la vida de los niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva que conformaron este estudio, se pudo dar respuesta al objetivo específico número tres.

En relación con las características de los padres como figuras de apego, se encontró, salvo contadas excepciones, que los niños de este estudio, cuenta con la presencia y los cuidados de al menos uno de sus progenitores, quienes representan su figura de apego central, la persona a la que buscan en primer lugar para satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. No obstante, se encontraron diferencias importantes entre el grupo de sujetos víctimas de la violencia intrafamiliar activa y los de violencia intrafamiliar pasiva, con relación a la percepción que tienen de la atención que reciben de sus padres.

Se identificó, por ejemplo, que mientras en el grupo de niños testigos de la violencia intrafamiliar (violencia pasiva) ningún sujeto manifestó explícitamente sentirse rechazado o desatendido por sus padres ante sus necesidades físicas o emocionales, un 25% del grupo de víctimas de violencia activa sí lo hizo. Estos niños declaran que evitan o huyen de su madre o de su padre porque conocen sus reacciones violentas o su desatención y buscan o se protegen, entonces, con otras personas, como los amigos, un familiar cercano o los vecinos.

De lo anterior se deduce que el estilo de apego que este porcentaje de niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa ha establecido con sus cuidadores principales, o al menos con uno de ellos, se caracteriza por la evitación, el temor y el rechazo debido a las experiencias anteriores de desatención, negligencia, abandono y trato violento de estos cuidadores.

Sin embargo, encontramos que frente a estas apreciaciones generalizadas sobre las implicaciones que tiene el establecimiento de este vínculo con relaciones futuras, estos niños demuestran que buscan y encuentran atención y protección en otras figuras, es decir, conservan la confianza en otras personas que han demostrado corresponder a sus demandas. De alguna manera estas figuras representan una base segura para relacionarse en diferentes dimensiones de su vida y mitigan así las carencias de base que encuentran en una relación inadecuada con los padres.

Al describir en la categoría anterior, Intimidad, el establecimiento de vínculos con los amigos queda suficientemente ilustrado el papel de estos como figuras importantes en la vida socio-emocional de estos niños.

 

CONCLUSIONES

A partir de estos resultados, las estrategias de intervención directa con los niños, en las familias, en las escuelas y en las comunidades deben estar orientadas al fortalecimiento de los aspectos relevantes que se indican en cada una de las categorías analizadas. De esta forma se propone:

- La conformación de grupos o redes de poyos de niños víctimas de la violencia intrafamiliar activa y pasiva que participen de manera sistemática en programas psisociales, que permitan el fortalecimiento de la autoestima, construcción del concepto de sí mismo y, en particular, su aceptación como seres con fortalezas y debilidades, dignos de ser amados. Temas como la expresión de sentimientos, la regulación de las emociones y el manejo de conflictos deben ser incluidos en estos programas de apoyo, para ofrecer así a los niños patrones de relación alternativos a los que han vivenciado en su vida familiar.

- Activar en estas comunidades programas de Escuela de Padres que brinden orientación y resocialización permanente a los principales cuidadores de estos niños en su funciones de crianza. Impulsar la gestión socializadora de la escuela, identificada como un entorno adecuado y generadora de confianza en los niños.

- Capitalizar las oportunidades de participación de los niños víctimas de la violencia intrafamiliar en entidades y actividades que favorecen su autorrealización, como son las instituciones deportivas, religiosas y ongs de orientación social.

 

Referencias

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Dirección para correspondencia
José Amar Amar
E-mail: jamar@uninorte.edu.co

Margarita Berdugo de Gómez
Universidad del Norte
Km 5 vía a Puerto Colombia, Barranquilla (Colombia)

Fecha de recepción: 22 de marzo de 2006
Fecha de aceptación: 16 de mayo de 2006

 

 

* Este artículo está basado en la investigación Vínculos de apego en niños víctimas de la violencia intrafamiliar. Una investigación en sectores de estrato 1 y 2 de la ciudad Barranquilla, realizada por Margarita Berdugo como requisito para optar por el título de Magíster en Psicología, de la Universidad del Norte.
** Psicólogo, Sociólogo e Historiador. Ph.D con grado de mayor en psicología social de Columbia Pacific University. Director del Centro de Investigaciones en Desarrollo Humano (cidhum) de la Universidad del Norte.
*** Magíster en Psicología, Universidad del Norte

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María del Carmen

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